jueves, 15 de octubre de 2009

Un olvido imperdonable

ESQUIVANDO TIROS

Aunque papá se ha escondido porque es algo cobardica, yo que soy más joven y temerario sigo al pie del cañón -bueno, esquivándolo mejor-, y aquí os traigo uas líneas... Venga papi, sal de ahí...

UN OLVIDO IMPERDONABLE
Parece mentira, pero ni los más prestigiosos medios en los ecos de sociedad y entretenimiento o las gacetas ilustradas que se editan en la localidad, se han hecho eco de la gran batida al jabalí que se llevó a cabo el pasado dia 4 de Octubre, sábado, con la participación de las mejores escopetas locales y una muy buena representación de la contorná.


Se pudieron abatir tres marranos, uno de ellos rollizo y hermoso, y para los que no pudieron pegar ni un tiro y se volvieron pronto les esperaba en el jubilao un suculento aperitivo, aunque se hizo esperar la ollica de puerco en espera de los dirigentes que venian con los marranos en la mano.


Y siendo como es la caza una de las primeras actividades que realiza el hombre desde la prehistoria, creo que más que la jodienda, resulta un poco extraño que no se haya editado ni una sola linea de tal evento, lo que demuestra que la imagen del cazador, oficio cada día más denostado, sufre de horas bajas y cada día haya menos licencias.


Desde el perdigacho un homenaje a ese denostado oficio en el que se tienen más gatillazos que Pepito Piscinas, que algunos se alegrarán de no soportor perdigones y otros vivirán con el gusanillo de no poder soltar la perdigoná .


¡¡¡SI OBELIX LEVANTARA LA CABEZA!!!

Gansín

5 comentarios:

  1. Yo que soy muy mayorcito y de cuestiones de caza me han contado mucho, pues ya lo dice el dicho,( sastres, cazadores y barberos los mas embusteros), pienso que aquellos tiempos donde venían los señoritos de la capital a cazar nuestras perdices bravas, han pasado a la historia, por mucho que se empeñen algunos en ser vulgares depredadores, por supuesto que de todo hay en la viña y siempre quedará el que no quiere que las perdices se exterminen, pero en los tiempos que corren sería mas conveniente replantearse el tema y no convertir un posible ventisquero en un paraje protegido, en una balsa para la caza, ojo al dato que el temita tiene tela perdigacho.Espero te salves y no te metan un perdigón entre ala y ala.

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  2. Conocí hace tiempo a un perdigacho que el mariquita era la releche. No se como se lo montaba el tío que ponia culecas a todas las perdices del término, y los otros perdigachos, que no se comían una rosca, estaban que trinaban con mi amigo. Yo de vez en cuando algo picoteaba, pues me iba a la caza del "plantón", y los demás solo les quedaba salir cuando se abria la veda, mi amigo se iba al balneario y yo me escondía en un gallinero.
    Cuando por fin las escopetas callaban y los perros se ataban, mi amigo se daba un garbeo, hacía recuento e inventario y año tras año exclamaba siempre la misma frase: "estos cazadores están tontos, siempre se comen las más viejas y duras".

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  3. No apoyes a los cazadores, que a lo mejor se escapa algún tirito.

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  4. El otro día yendo pal pozuelo, al pasar bajo la peña en pos de una rolliza perdiz, me empezaron a llover tiros pero que no sabían donde tiraban, a un pobre matojo de tapaculos lo pusieron perdidico. La culpa fue mía pues como iba contento me díó por canturrear ese sonsonete de pedigacho feliz entre el mambo y el chachachá. Pero bueno que no fué ná, aunque mas de uno empezó a gritar que me había dao en la ala, el único que todavía llevaba cara de asustao era un jabalí que ni se giró cuando me pasó. Ah! en el abrevador del pozuelo me hice con la perdiz mientras alguno buscaba las plumas de mi ala.

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  5. Que fin de semana llevo, por poco ni lo cuento. Soy una perdiz joven, mi mamá me advirtió que después del verano habría que tener mucho cuidado con unos señores que salen al campo armados hasta los dientes, la verdad, no hice mucho caso,por lo visto estaba en un sitio de dificil acceso y no me había enterado.Peo me cansaba del sitio y me decidí a bajar a los llanos de Jalisco, no podéis imaginaros la que se lió, parecía una mascletá de las fiestas falleras. Menos mal que tuve suerte y los fuí esquivando, esta semana que viene he tomado las medidas oportunas y trataré de esconderme, y desde mi atalaya os iré contando todo lo que vea. Una Perdiz viva.

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